6 grandes porteros que se cansaron de llevar el nº 1 ?☝

Numeros porteros

En el fútbol moderno de hoy en día estamos acostumbrados a que los jugadores de campo lleven a sus espaldas un dorsal curioso. Hemos visto muchos casos, pero muy pocos cuando el protagonista es el que está bajo palos. En muy rara ocasión los guardametas desprecian el sagrado número 1, pero han habido casos. Grandes porteros que decidieron llamar nuestra atención cambiando su dorsal.

1. Gianluigi Buffon: Nº 88 y 77

Buffon

En el año 2000, cuando ‘Gigi' jugaba en el Parma, el veterano portero italiano lució el 88 en el partido de presentación. Aunque sus razones no tenían nada que ver (el número 88 está asociado a la simbología nazi), Buffon fue acusado de serlo. Inmediatamente cambió y escogió el 77, que en su jerga significaba las piernas de una mujer.

2. Vítor Baía: Nº 99

Baia

Para la temporada 1998/99, el ex del Barça fichó por el Oporto, donde afrontaría su última etapa como profesional y se pondría en la espalda el número 99. Este lo utilizaría también para titular su autobiografía.

3. Rogério Ceni: Nº 01

Ceni

El ya retirado mítico y peculiar portero del São Paulo llevaba el peculiar 01 en la espalda. La excentricidad, sin embargo, no fue cosa suya. Reebok, marca que vistió al São Paulo, ideó una campaña de publicidad a partir de que el equipo no tenía un número 10. ‘No tenemos número 10 pero nos da igual porque tenemos al 01’. Rezaba el lema de la campaña.

4. Jan Jongbloed: Nº 8

Jan Jongbloed

No por ser menos conocido deja de ser curioso. En el Mundial 74, Holanda repartió sus dorsales según orden alfabético y por eso al portero Jongbloed le tocó el 8.

5. Ubaldo Fillol: Nº 5

Diseño sin título (1)

La elección de este dorsal fue por el mismo motivo que Jan Jongbloed, por el orden alfabético, este histórico portero argentino vistió el número 5.

6. Jorge Campos: Nº 9

Jorge Campos

Además de sus pintorescos uniformes, Jorge  Campos también trató de ser original con el número de su camiseta. En ocasiones escogió el 9, número habitualmente reservado para los delanteros; una posición en la que, curiosamente, Jorge Campos también había jugado de vez en cuando.