¡PARTIDAZO! Resumen y goles del Barcelona 2 – 1 Sevilla

El oficio no se olvida. Paco Alcácer se ganó el traspaso al Barcelona por su calidad con y sin balón y su relación con el gol. El valenciano al fin acudió al rescate en un día gris de sus mejores delanteros. Ni Messi en su partido 600 ni Suárez, ansioso, tuvieron el acierto para derrotar a un Sevilla discreto y cansado, pero que se mantuvo en la pelea hasta el último segundo.

A todo trapo entró el Barça en el partido. Como si tuviera prisa por liquidar el duelo, avisado de la debilidad de su oponente. Claro que influyó la inclusión de Iniesta en el once inicial, porque Andrés limpia el panorama. Por mucho que lloviera en Barcelona, el ‘8' es capaz de ver caminos despejados donde otros sólo ven rivales.Él abrió el repertorio sirviendo profundo a Messi, solo, en línea de fondo.El pase atrás no encontró remate contundente de Busquets.Cosa rara en él, tan firme en el juego.

En 20 minutos cayeron cuatro oportunidades claras, sin respuesta visitante. Suárez malgastó una impropia, un mano a mano con la pelota botando para el globo. Tocó flojo y detuvo Soria sin apuros. O menos de los que pasó ante los disparos lejanos de Rakitic eIniesta, o el intento de taconazo de Alcácer tras una apertura espléndida de Andrés y centro de primeras del croata. Jugadón.

Los equipos de Berizzo no se distinguen por su aplicación defensiva. Ni elCelta ni el Sevilla optarán alZamora, fundamentalmente porque los alarga para buscar la presión en área contraria. Si además se cometen errores de cadetes, la sensación de fragilidad es abrumadora. La facilidad con que circularon los azulgranas hasta encontrar posiciones de remate fue impropia de un partido grande. Y el regalo de Escudero en el 1-0, también. Metió en diagonal Suárez, el lateral llegó con ventaja y al intentar controlar dejó al pelota muerta para la llegada de Alcácer por el extremo derecho. Tiró raso, bajo el cuerpo de Soria. A la jaula.

El gol validó la jugada de Valverde al colocar al delantero valenciano en la derecha, trabajando para tapar a Escudero. Anuló al sevillista, desfondado como gran parte de sus compañeros. Es evidente que la final ante el Spartak lastró las piernas de medio equipo. El técnico argentino, tan dado a las rotaciones, no percibió de salida esos síntomas. En la alineación inicial desde Banega a Sarabia pasando por los dos mediocentros, el corazón hispalense, tuvieron enormes problemas para desplegarse.

El caso es que la renta al descanso era tan corta que daba margen a la reacción hispalense. A Muriel no le importa actuar sin compañía en punta, porque tiene facilidad para girarse y pegarla. En una buscó el remate lejano, en otra atrajo a los centrales y abrió a Sarabia, que no pudo resolver antes de que llegara Semedo a robarle el gol. No tuvo tiempo de lamentarlo.En el córner llegó el 1-1. Cuando marcas en zona los saques de esquina te puede ocurrir lo que pasó, que se anticipe un buen rematador como Pizarro, y se te queda cara de pasmo.

El asombro no duró demasiado. Y eso que el técnico inició la serie de cambios con Iniesta, ya sin oxígeno. En su ausencia fue Rakitic quien enhebró un servicio medido al punto donde lucen los arietes. y allí acudió Alcácer para convertir el 2-1. En agradecimiento por los servicios prestados, Valverde sustituyó al valenciano, que se llevó la ovación de la noche. Merecida. El caso es que en el campo siguió Suárez, desafortunado, y los minutos de más no enmendaron su hoja de servicios.Es más, tras fallar un par de pases fáciles se escuchó algún pito aislado. Está bloqueado.

Berizzo también movió la pizarra en busca del primer empate del ejercicio en el Camp Nou. Entraron Ben Yedder y Nolito, pero quien reclamó protagonismo fue Messi. Lo raro es que esperase hasta entonces para festejar su partido 600 con la azulgrana. Tiró una diagonal tumbando a cuatro enemigos que desembocó en una mano de Lenglet a tiro de Suárez.Penalti al limbo. La otra mano que evitó la diana del Bota de Oro fue la de Soria, que sacó del rincón el tiro seco del 10.

El tramo final aceleró el pulso del Camp Nou. Se pidió otro penalti a Rakitic en una acción con Escudero. Hubo pisotón en carrera y leve agarrón. pudo pitarlo. El caso es que no llegó el 3-1, y aunque el Sevilla no generó demasiado, los nervios llegaron hasta a Messi, que cerró la función con la única amarilla por protestar. Tensión liberada para el líder, que gana el parón con 4 puntos sobre el Valencia, su gran amenaza hoy por hoy. El líder no cede ni un milímetro.