¡DESGARADOR! El conmovedor relato de Marc Bartra sobre el atentado

Marc Bartra pasó por El Hormiguero y habló de la desagradable situación que vivió cuando resultó herido en el atentado contra el autobús del Borussia Dortmundantes de la ida de cuartos de Champions frente al Mónaco.

El incidente:

Empezamos a gritar de miedo. Vino la fisio. Yo me quería dormir. Y empezó a darme unos guantazos. ‘Por favor, Marc. No te puedes dormir', me decía. Empecé a pensar en mi hija. Hasta que vino la ambulancia fue eterno.

Duro:

El dolor que vivimos allí no se lo deseo a nadie. Yo estaba en shock. Los oídos pitándome… Luego ya moví las piernas. Sangraba muchísimo… Luego me enteré de que los fisios no querían bajar del autobús por si venía alguien… Cuando iba en la ambulancia me daba igual hasta que me cortaran el brazo. Lo único que pensaba era que estaba vivo.

Su pareja:

La primera persona a la que vi fue Meli [Melissa Jiménez, su pareja, periodista], mi futura mujer. Le dije ‘tranquila, cariño, que estoy bien', pero vio que no y se puso a llorar. Ella intentaba estar fuerte, que yo la viera bien, pero no podía. Durante el trayecto al hospital pensé que ya había pasado, que estaba con la gente que me ayudaba, y cuando la vi fue como la vez que nos dimos el primer beso.

La ilusión del fútbol:

Lo único que tenía era mucho dolor en el brazo, pedía que me pusieran lo que quisieran para calmarlo; los oídos ya los tenía bien… Llegué al hospital, me miraron y el doctor me dijo que me tenían que operar, y nunca había pasado por quirófano. Al salir de la operación, el doctor me dijo que en un mes podría jugar. ¡Bua! No me lo creía, pensé que era una broma. ‘¡Es imposible!.

Familia:

Mis padres vinieron corriendo de España y cuando vi a mi hija en la habitación… ¡Bua! Me dio un beso, pero no sabía qué pasaba. No se enteró de nada, que se agradece.

Nueva vida:

Estuve una semana en el hospital, más de lo debido porque era una herida abierta por metralla, una herida de guerra, y necesitaba mucho suero antibiótico para que no se infectara. La vuelta fue dura: de camino con mis padres, mi pareja y la niña tuvimos que bajar las ventanillas, me puse a sudar, no tenía saliva para tragar. Es que nadie sabía quién o quiénes habían sido, igual iban a por mí… Fue llegar a casa y los primeros días, jugando con mi hija, intentando no pensar en nada, no podía dejar de mirar la ventana, de ver si alguien nos estaba mirando. Fueron dos semanas…

Tranquilidad:

A los días, cuando los cogieron, fue un alivio. También que mis compañeros vinieran a verme al hospital todos. Fue increíble. No sé cómo pudieron jugar el partido al día siguiente. Me sentí superquerido. Gente de muchos equipos, de todos los clubes

El presente:

Veo el mañana muy lejos. Me caso en dos semanas y lo veo lejísimos. Mi pareja, nerviosa, me dice que si no tengo nervios.