¿QUIÉN LO DIJO? | ‘Antes salía de fiesta seis días a la semana y estaba hinchado por el alcohol’

Kevin-Prince Boateng, que esta disfrutando de un estado de forma formidable en su primer año en la UD Las Palmas, ha concedido una entrevista a ‘The Guardian'. Quiso repasar sus inicios y algunas anécdotas que le han acompañado durante su carrera profesional.

Prince' recuerda como el fútbol le ayudó a salir de un ambiente complicado durante su infacia. En su barrio, de Berlín, el peligro le acompañaba en su día a día y recuerda el lema que le perseguía en la calle: “O mueres tú o muero yo”, rememora.

A pesar de huir en esos difíciles momentos no supo encajar una fama a temprana edad.

Me acostaba a las seis de la mañana, gané peso por la bebida y la mala comida. Llegué a pesar 95 kilos. Iba por las noches a discotecas seis veces a la semana. Estaba hinchado por el alcohol. Un día me miré al espejo y me vi viejo con sólo 20 años.

Gasté serias cantidades de dinero en clubes nocturnos, ropa y coches (tres en un día). Intentas comprar la felicidad. Como no podía jugar al fútbol, me compré un Lamborghini. Aún conservo una foto: tres coches, una gran casa y yo de pie como si fuera '50 Cent'. A veces la miro y pienso lo estúpido que era, pero me hace ver que he aprendido y he madurado. Una mañana me levanté, miré al espejo y pensé que ese no era yo. Que yo era futbolista.

Y quiso recordar una curiosa anécdota con Nelson Mandela:

Hay tres personas a las que siempre había querido conocer: Michael Jackson, Muhammad Ali y Nelson Mandela. Sólo conocí a uno. Él estuvo en prisión durante 27 años por levantarse por sus derechos. Debería estar enfadado con el mundo pero estaba calmado, sentado y saludando a todo el mundo. Afortunadamente rompió el hielo. Era el Mundial (se acababa de enfrentar a su hermano Jerome, que jugaba en Alemania) y la gente me llamaba ‘David Black-ham'. Era como una estrella. Cuando entramos en la sala me dio la mano, tiró de mí y me dijo que su hija quería casarse conmigo. Yo le dije que lo sentía, pero que ya tenía novia y él me contestó que tenía otras más guapas. Todo el mundo se rió. La pena es que no tenga más que una foto, porque los flashes le dañaban los ojos